En la bicicleta hay tres zonas que están en permanente contacto con el ciclista, el manillar, los pedales y el sillín. Muchas veces al comprar una bicicleta no prestamos importancia a estos componentes, por ser aparentemente básicos y sin demasiado protagonismo. Nada más lejos de la realidad, pensemos que aquellas partes en las que descanse nuestro peso y nuestro cuerpo son las prioritarias a la hora de elegir por ergonomía y comodidad una buena montura.

Sin entrar en detalles biométricos de medidas, posiciones, etc. que ya veremos más adelante en otros artículos, vamos a hacer hoy una parada especial en el sillín. Si, el sillín, ese aliado o enemigo según hayamos elegido. Puede darnos kilómetros de felicidad o de tortura, y todo por no elegirlo correctamente.

Para empezar, vamos a hacer un repaso de los diferentes tipos de sillín o sus características peculiares según su medida, forma, composición dependiendo del público al que va destinado.

TALLA: Los sillines disponen de talla, no hay un sillín único para todo el público, podemos encontrar en el mercado sillines de 130mm, 143mm y 160mm, siendo estas las medidas habituales aunque algunas firmas específicas pueden hacer alguna otra no tan convencional. Para saber que talla te corresponde, deberías pedir en la tienda en la que compres el sillín, que te hagan una medición de los isquiones, que son los huesos que posan sobre el sillín. Sentado en una almohadilla milimetrada durante 60 segundos, podrán evaluar la distancia de tus huesos y por tanto ofrecerte la talla que mejor te convenga, recuerda que no es bueno que sobre ni que falte demasiado.

FORMA: También es cuestión de forma, los sillines pueden tener variadas formas para adaptarse a tu ergonomía, los tienes específicos para mujer, antiprostáticos, de competición o incluso de paseo. En el caso de los chicos, hagan o no muchos kilómetros se recomienda el uso de sillines con refuerzo antiprostático. Para las chicas, un sillín específico con forma para chica otorgará mayor confort en la marcha.

COMPOSICION: Los sillines suelen estar forrados de piel o popipiel, pero a su vez pueden ser duros, de gel o de espuma. Elige bien en función de la cantidad de kilómetros que vayas a realizar y el tipo de terreno que vas a frecuentar. Por ejemplo, si tus kilómetros se realizarán en carretera, puedes optar por un sillín de piel pero de estilo firme, sin embargo si optas por hacer bicicleta de montaña y muchos kilómetros de pista, un sillín de gel o espuma te puede ahorrar de muchos dolores innecesarios.

Como principal consejo, intenta pedir un par de modelos para probar antes de hacer la inversión. Un buen sillín puede costar entre 60 y 200 euros, dependiendo de los materiales, acabado, peso y uso al que estará destinado. Es una inversión que se hace para mucho tiempo y muchos kilómetros.

No olvides, que como el resto de componentes de la bicicleta, requiere de su revisión periódicas, una revisión visual externa para comprobar que no existen rasgaduras ni roturas y que su alineación es como la de origen.

COLOCACION: El sillín ha de colocarse a la altura correcta, desde luego, pero igual de importante es el grado de inclinación. Lo suyo, para ajustarlo de forma correcta es emplear un nivel de burbuja que permita calibrar la horizontalidad del sillín.

Para hacer este ajuste, una vez montado el sillín en la tija (que es la barra vertical que une el sillín al cuadro de la bicicleta) hay que colocar el nivel apoyado en la punta y en la parte posterior del sillín. El nivel deberá quedar como mínimo centrado, aunque hay personas que se encuentran más cómodo con una ligera inclinación hacia abajo de la punta del sillín, sobre todo en el caso de escaladores, pues facilita mejor el apoyo subiendo largas cuestas.

Si no dispones de un ajustador biométrico cercano, la altura del sillín la puedes regular de forma aproximada gracias a la siguiente regla: Colocar el sillín a la altura necesaria para poder posar el tacón sobre el pedal con la pierna totalmente estirada, ni siquiera ligeramente flexionada, estirada completamente. Recuerda que si llevas el sillín muy alto o muy bajo, puedes lesionarte de diferente forma en las piernas, originando una molestia y una práctica incómoda de este deporte.