Subiendo las rampas de Peña Cabarga5 de Mayo de 2012. Se celebra la I Marcha Cicloturista “La Peña Cabarga”. Una prueba de carácter abierto que tiene como objetivo disfrutar de una buena mañana de bicicleta y hacer cada uno a su ritmo, un recorrido digno de una etapa de montaña de las grandes vueltas ciclistas.

No tenía pensamiento de acudir a esta cita, pero avatares del destino hicieron que me lo pensara mejor y no me arrepiento en absoluto. La prueba, se había configurado con dos recorridos posibles, 69 kilómetros con un puerto final de categoría especial como Peña Cabarga y un recorrido largo de 137 que intercalaba en el kilómetro 90 el Alto del Caracol, puerto de primera categoría.

Los datos oficiales del rutómetro son los siguientes:

Salida: 9:00 am desde Solares
Llegada: Peña Cabarga
Distancia: 69 o 137km
Altitud acumulada: 1000 o 2600m
Clasificación: Puesto 207

Perfil del Recorrido Largo I Marcha Cicloturista La Peña Cabarga

Perfil del Recorrido Largo 137km/2600m+

Para hacer algo más agradable la salida, decidí ir desde casa (a 20km) hasta la línea de salida ya calentando en la bicicleta, con la prudencia de reponer algo de energías después del calentamiento pues imaginaba que el sprint de salida sería un no parar. Dieron las 9, estaba colocado en los puestos más retrasados para intentar tener una salida limpia y sin incidentes, así fue. Los primeros 5000 metros fueron de recuperación de posiciones, hasta llegar al primer cambio de dirección fuerte en Astillero. Ahí empezó el baile y el ritmo subió como la inflacción. Hubo largos ratos en los que la velocidad no bajaba de 38-39kph y eso se dejaría notar más adelante.

La primera parte de la marcha, solamente tenía un punto como una tachuela, el alto de Ajo, en el cual la selección natural comenzó a hacer efecto. Lo cierto es que subí agil de cadencia, me encontré bastante cómodo y dejé atrás unos cuantos ciclistas que habían comenzado bastante más fuerte. En apenas 10 minutos coronas los 3 kilómetros de puerto y comienza una rapidísima bajada donde alcanzas más de 70kph. Perfecto, primera escollo superado. Tiempo para comer algo e ir cargando fuerzas, beber ya lo hacía con regularidad y eso me dio la resistencia que hacía falta para la primera parte de la marcha.

Llegamos al kilómetro 50, me encuentro en el grupo con Chema que aunque no se había inscrito se apuntó a acompañarnos un rato. Me vino fantástico verle, ponerse a su rueda es un lujo. En el kilómetro 59 -casi en el ecuador de la prueba- estaba el avituallamiento, llegamos a una velocidad media de 36’5kph. Parada para coger agua, un plátano para el viaje y comer un poco pues comenzaría en pocos minutos la segunda ascensión.

Reanudo la marcha, me encuentro con la subida a Hermosa, no la conocía y me gustó. Exigente y lenta pero con buena carretera y afloja un poco la pendiente al final. Aquí engancho con alguno que subía y vamos a la par. El tramo de Liérganes hasta San Roque da la oportunidad de recuperar un poco de fuerza. Aprovechando para beber continuamente, cosa que más tarde me pasaría factura. A 7km de San Roque está Linto, una subida pegajosa que no se me hizo tan dura como en otras ocasiones, empezaron a caer “gotitas” del cielo… -Mal Presagio-

Al llegar a San Roque, el paso por el pueblo lo hacemos rápido, no nos detenemos, a un kilómetro estaba el desvío y comenzaría la ascensión a los últimos kilómetros del Caracol. Aquí vino la primera sorpresa desagradable del día. Nada más comenzar la ascensión, nos cayó una granizada. Fueron 5km de subida hasta coronar, a cada kilómetro nos tocó una granizada. La ropa se empapó, la espalda, brazos y manos estaban congeladas, entumecidas, la incomodidad era absoluta. No lo he pasado peor en la bicicleta de carretera nunca, espero no repetir experiencia. Los dos últimos kilómetros, al 8% con el frio y el granizo se hacían durísimos, parecía que no llegaba la cima.

Al coronar conseguí apañar un trozo de periódico que me dio la vida y la posibilidad de terminar ¡que cosas!. Te gastas una fortuna en la bicicleta y te salva una hoja de un diario. Comienzo a bajar, evito pararme más de lo imprescindible para no caer de hipotermia. La bajada, lenta, muy lenta, sin pasar de 40. El agua, las boñigas de las vacas locales y el frío no daban lugar a jugársela bajando. Kike, compañero de fatigas me cogió bajando, y se adelantó terminando la bajada.

Muchos otros me pasaban, pero del frio tuvieron que parar en la base del puerto. Yo ni lo miré, seguí adelante con la firme intención de bajar tan rápido como fuera posible hasta Solares. Comenzó el ritmo fuerte, bajar de 34 no estaba permitido, este tramo me lo tengo bien conocido y se donde apretar y donde conservar. Así fue… Llegué a Solares en 45 minutos tirando de un pelotón, me encontraba cómodo.

Ya en Solares los otros se apretaron y yo, sabiendo lo que quedaba, decidí levantar un poco el pie, la marcha estaba acabando y quedaba un coloso por coronar. Seguí a mi ritmo, subiendo agil y bajando todo lo rápido que podía. La base de Peña Cabarga estaba a la vista y me empecé a cruzar con muchos de los que habían hecho el recorrido corto y los primeros en llegar a meta.

No dejaba de pensar en los 150 kilómetros que llevaba en las piernas, en el plato pequeño, que con 39 dientes sería mi verdugo y apurando hasta el final la última gota de glucosa del último gel. Comienza la ascensión, Peña Cabarga tiene fatídicos el primer y último kilómetro, ¡¡horribles!! En las primeras rampas ya tengo metido todo, solo me falta una vela para poder subir a favor del viento. Procuro no pasarme de pulso, aquí todavía hay que seguir guardando energía. Después de superar el primer kilómetro, he pasado a varios que iban más reventados que yo ¡¡increible!!. Comienza a aflojar el terreno, podría bajar un piñón pero voy cómodo y llevo una cadencia que no me provoca molestias en los gemelos que les tenía doloridos de la sesión de fisio del día anterior. Llega el descanso de media ascensión y aprovecho para tomar el último sorbo de agua.

Subiendo las rampas de Peña Cabarga¡¡Ahí voy!! A por el 18% de desnivel medio, dos últimos kilómetros agónicos. Comienzo y ya me tengo que poner de pie en la primera paella, serían varias hasta llegar a meta. La cadencia empieza a disminuir, el terreno cada vez pica más hacia arriba. Desde la bici la impresión de la cuesta no da la sensación de ser tan empinada, pero si, lo es. Veo el cartel de último kilómetro, todo un consuelo, sabiendo que tardaré unos 10 minutos en hacerlo. Encaro la recta del km 5 donde estaban apostados Juan y Maxi, preparados para tomar una foto del sufridor que iba encima de la bicicleta. Nada más lejos, salgo sonriendo, era mi objetivo, llegar y sonreir que para sufrir ya hay otros momentos en la vida.

Ver a los amigos al final de las rampas te da fuerza, te da empuje y eso que los muy simpáticos, se pusieron en el peor lugar, la curva a izquierdas del demonio, donde Froome le sacó la ventaja a Cobo. Venga, un último esfuerzo que solo queda la rampa final y la llegada. Ya el terreno empieza a favorecer un poco y lentamente el desnivel baja, permitiendo bajar algún piñón y coger velocidad, echas el resto, exprimes tus fibras hasta terminar con la energía.

Llego a la base de las antenas, recupero fuerzas y el aliento me permitiría ganar cinco o seis posiciones pero veo y pienso en los que suben conmigo y prefiero compartir con ellos el momento de llegada a meta. Al final conseguí mi objetivo, acabar y llegar de una forma digna.

Vacío de fuerzas, las piernas ya sin una gota de energía emprendo el regreso a casa, quedan 20 kilómetros por delante. La jornada de hoy registra 175km, la mayor salida del año y una sensación de fatiga muscular importante. Como recuerdo me llevo una buena experiencia, una buena mañana y aprendidas varias cosas con respecto a este tipo de salidas, que pondré en práctica en futuras ocasiones.

Aquí enlaces de interés, clasificaciones, fotografías, de lo acontecido durante la prueba.

Galería de Fotos personal

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