Llegó el día, la IV edición del soplao de carretera pasaba por el calendario el 2 de Junio de 2012.

1150 corredores de todas las edades y tipos se daban cita en Cabezón de la Sal para, en esta ocasión, enfrentarse a los tres posibles diferentes retos: La ruta clásica de 225km, la cicloturista de 100km y la ultra edición de 315.

En mi caso, me quedé con la edición clásica que ya me parecía suficientemente machacona como para añadirle 90 kilómetros finales.

Afronto este reto como el primero serio desde la pasada temporada y sin referencias de tiempos, en parte porque no conozco varios de los puertos y algunas partes del recorrido, cosa que al final puede acabar pasando factura. Había planteado como objetivo, comer a las 4 de la tarde con la familia en Cabezón aunque ese objetivo fue cambiando sobre la marcha dados los acontecimientos que relato en estas líneas.

Comienza el día…

Son las 5.30, el despertador suena… Quiero desayunar a las 6 para llegar con la digestión hecha. Todavía tengo que recoger el dorsal. Llego a las 7 y me dan el numerito, aprovecho para tomar un café y sobao con Fonso, esto me vendrá bien para quemarlo en los primeros kilómetros que se suelen hacer a fuego. Lo siguiente es prepararse, montar la bici y luego vestirme. ¡Alehop! si son las 7:50. Quedan 10 minutos para dar la salida, a ver donde me toca salir… Me dirijo tranquilamente a la calle de salida y veo que no queda casi nadie por llegar, así que me pongo a la cola, con PedroT atrás de todo. Pienso, la carrera es larga, y pone a cada uno en su sitio, y así es, no me equivoqué lo más mínimo.

Salida de Cabezón

Suena la traca de salida, olor a chamusquina y AC/DC en la megafonía… pasa 1 minuto… 2, 3… aquello no se mueve… Comenzamos a salir y tardo 4 minutos en pasar por debajo del arco de salida. La salida limpia y sin pegas, controlando en todo momento los sobresaltos y esquivando corredores, ale… ya estamos cogiendo ritmo. En los primeros 20 kilómetros consigo avanzar bastante y paso de los últimos puestos a estar de la mitad hacia adelante. Empieza a ocurrir lo que sería la tónica de carrera, viajar con los mismos compañeros cogiéndoles y dejándoles todo el rato.

Me gusta fijarme en las curiosidades de la marcha, en este caso había cosas simpáticas. Varios corredores llevaban un “tutú” de colores, yo creo que era una despedida de soltero original. Otros iban en un tandem (que moral!) y otros con bici de montaña (esto si que es duro).

La primera subida la hago muy bien, sigo ganando posiciones progresivamente, la remontada es como la de Schumacher en Mónaco. Bajando la Hayuela vemos el primer accidentado, se ponen los pelos como escarpias… uffff que mal rollo. Seguimos adelante, la primera parte de la marcha es un auténtico reventadero, rompepiernas muchos cambios de ritmo y mucha gente a esquivar, pero lo cierto es que las piernas y el cuerpo en general me responden bien. Se que quedan más de 200km por delante así que toca medir un poco y reservar ciertas energías para las zonas duras.

Pasamos San Vicente, empiezo a ver a gente conocida, Sergio, Luis Poo, etc. que están animando y haciendo fotos. Ale ale, tocaba meterse en Pechón, recuerdo lo que se me atragantó el año pasado… Seguimos, vamos a buen ritmo, el GPS marca 33km por hora de media, estupendo aunque me gustaría que fuese algo más, que luego en montaña se pierde mucho.

Paso por delante del primer avituallamiento, llevamos más de 50km, no paro, en ese punto acabo de quitarme del medio a otros 60 ciclistas. Pillo la rueda de otro biker y ale… a subir para labarces. Buen ritmo, sigo viendo a algunos con Tutú (menuda excursión). Las sensaciones no pueden ser mejores, llevo buena media y no me duele nada. Hasta la fecha comiendo y bebiendo con mucha regularidad, el azucar no falta y el estómago está saciado. Me saluda Fonso que estaba en ruta haciendo fotos!

Collada de Bielva

Toca subir Bielva, este año por Labarces, mucho más fácil que por Gandarilla (como en 2011), así que piñón grande y p’arriba. Subo a buen ritmo, paso a bastante gente y oigo que uno dice a otro “pilla la rueda de ese”, no estoy por la labor de que me hagan lo que en Peña Cabarga, así que aprieto el paso, el pulsómetro marca 165ppm pero todavía voy con margen, no pudieron aguantar ritmo, yo llevaba el 50 metido y ellos iban en 34, me despego y sigo, corono Bielva y me encuentro de nuevo a Sergio que anima (se olvidó la cámara en casa).

El “interminable” puerto de Piedrasluengas

Me estoy quedando sin agua, llegamos a Puentenansa y sobre la marcha casi sin parar cargo Litro y medio de agua y cojo un sandwich para comer sobre la marcha. Ale… p’arriba de nuevo. Piedrasluengas no lo conozco, el cartel desmoraliza con sus 39 kilómetros de longitud. Después de estudiar la altimetría sabía que los primeros 16km serían tirados, así es… sigo con el plato grande metido, no lo he quitado en toda la mañana y aqui puedo bajar coronas, en la subida hay tramos de 30, 35 km/h, son los puertos que me gustan, largos, continuos y tendidos. Vamos, vamos me dice Luismi que había subido hasta la cima para llevar agua a Nacho que iba en cabeza. De la que voy subiendo nos pasan un centenar de motos, que veríamos detenidas a mitad de puerto cuando uno de ellos se accidentó. Los médicos de carrera tuvieron que atenderle.

Sigo subiendo, que ritmo más bueno… tengo preparada la subida: tomo un gel en La Cohilla que me viene muy bien, pronto tuve que echar mano del 34 y lidiar 4 kilómetros duros al 8-9% con repechos importantes. Da igual, llevo provisiones de sobra, aprovecho para comer una gominola que está buenísima. Terminando la Cohilla hay gente animando y haciendo fotos ¡¡Qué grandes!! Termina lo duro, momento de nuevo de poner en funcionamiento el desarrollo que tanto me gusta… 50 dientes y de nuevo a saco para arriba.

Llego casi a la cima y ahí está el aeropuerto, aprovecho para recargar agua y hacer la misma operación. Comer un sandwich y un plátano para terminar de coronar. El final del puerto es muy fácil pero los calambres comenzaron a hacer acto de presencia ¡¡maldición, solo llevo 120km!!. La media ha bajado a 27, no importa porque ahora hay que recuperar bajando.

La bajada mortal

De PiedrasLuengas a la Hermida hay 40km de bajada, pongo la directa y con precaución comienzo a bajar, una media de bajada de 38km/h con tranquilidad en las curvas cerradas… Los calambres crecen por momentos, el cuello va contracturándose progresivamente y cada vez cuesta más bajar, el viento en contra es fuerte desde el principio, pero a medida que aminora la pendiente hay que dar más pedales. Para colmo, empiezo a notar recuerdos de 2011 cuando el viento en contra me provocó un ataque de asma en plena marcha. Cierro la boca, inspiro y espiro por la nariz para evitar resecar al garganta en exceso, da igual, el aire es seco y no llevo pañuelo para cubrirme la boca. Beber no sirve de nada.

Llego a Ojedo, toda la bajada voy solo, me pasa algún pequeño grupo pero no puedo pegarme a ellos los calambres no me dan la seguridad de reacción rápida y el asma no me deja apretar el corazón todo lo que me gustaría. Así que me mentalizo y pongo mi ritmo. De Ojedo a Tama lo paso realmente mal, el viento no me deja pasara de 20 por hora cuesta abajo. Alcanzo a dos ciclistas del MTB Torrelavega que estaban descargando líquidos y luego me dan caza. Me ven tan mal que me ofrecen su rueda y no la rechazo, me pego a ellos e intento dar algún relevo. Se hace duro, quedan 12km para llegar a La Hermida y al tramo final.

Comienza el infierno y la tortura

Estoy deseoso de llegar al avituallamiento, cogemos la subida desde la Hermida y a 2km está el punto de reabastecimiento. Los calambres son muy intensos y decido hacer un alto en el camino de 15-20 minutos. Necesito soltar brazos, hombros, espalda y muñecas. Aprovecho para comer un par de pastelitos, beber algo y llamar a la familia para que no me esperen a comer. Barajo la opción de decirles que me vengan a buscar, la retirada es una opción, pero el orgullo me dice que no, que solo quedan 54km y que eso son 2 horas.

Las tres colladas

Inicio de nuevo la marcha, toca enfrentarse a la Collada de Hoz. Sigo bien de piernas, la caja sigue tocada del asma pero cojo ritmo de subida tranquilo y poco a poco voy ganando nuevamente capacidad pulmonar. La subida se me hace demasiado larga quizás y el día empieza a enfriar, Cielo cubierto, mucha humedad y yo empapado en sudor. No he parado de beber en todo el día poco a poco, pero noto que los calambres en brazos, cuello y hombro son provocados en parte por la deshidratación. Sigo bebiendo y subiendo, algunas paellas parecen tremendas cuando no lo son. Al coronar lanzo un “por fin”.

Comienza la bajada y ahora solo quedan dos tachuelas, llego tranquilamente y comenzamos a subir a Ozalba. Lo recordaba más pestoso y largo del año pasado pero en este caso subí muy bien, las piernas geniales, los brazos no tanto, los calambres ahora me dan hasta subiendo. Intento soltar en marcha los brazos y recuperar un poco de las molestias pero es en vano. Sergio está nuevamente animando en Ozalba (que grande!) y coronamos para bajar a Puentenansa. La bajada la hago muy despacio, no puedo apretar, apenas puedo trazar las curvas con regularidad así que prefiero ir sobre seguro, el tiempo en el que llegue no me importa. En Puentenansa tengo que volver a parar otros 20 minutos en el avituallamiento, me tomo un aquarius, hambre no tengo que acabo de comer una barrita de las grandes. Aprovecho para llamar a la familia para decirles que me queda una hora y que preparen las cámaras de fotos. Contesto algunos mensajes con la mano menos acalambrada y vuelvo a estirar. Tomo el último gel y un poco de agua. Parece que las molestias van disminuyendo y emprendo de nuevo la marcha. Sigo a plato grande, lo aguanto sin problema las piernas están fresquísimas. Encuentro a Jon de los PUPASMTB en el camino y charlamos durante 5 minutos antes de afrontar Carmona donde me pongo a mi ritmo y comienzo la subida. El año pasado me costó bastante más. En esta ocasión he subido bien, rápido, sin molestias y con ganas de coronar. Bebo regularmente en la subida para evitar calambres en otras partes del cuerpo.

¡Lo mejor para el final!

Corono La Collada de Carmona, 565m de altitud y última tachuela, la emoción hace que los calambres pasen a un segundo plano, emprendo la bajada, me encuentro con confianza, la adrenalina de la meta cercana hace que el cuerpo reaccione, bajo más rápido de lo habitual y llego a Valle de Cabuérniga, casi derrapo en el cruce… Sigo a plato grande, bajo cuatro coronas y meto la directa. El velocímetro comienza a subir… 32, 35, 40, 48… venga que el terreno es favorable, hay poco viento y no hay nadie por delante. En estos momentos ya me he puesto la zanahoria delante del manillar. Apenas tardo 12 minutos en recorrer lo que nos separa de Valle a Cabezón, voy rápido y me encuentro genial. El pulsómetro indica que estoy haciendo el último tramo al 70%, voy a ritmo estupendo para no llegar muy cargado. Paso la recta de Ruente, allí Carlos y Jaime están animando y no consiguen hacerme foto, pena que no esté el radar de tráfico!

El puente de Santa Lucía me dice que son 2 kilómetros lo que me queda voy a por ello, una corona más… apretamos los dientes, concedemos un poco más de energía que nos sobra y en la llegada a meta está mi familia que me hace la foto que he colgado en primer lugar.

Entrada en MetaAl final llego, el tiempo y puesto es indiferente porque lo importante es que lo he disfrutado (sufrimiento incluido) y he llegado sano y salvo. Sin duda, esta edición es mucho más dura que la de 2011 por el orden en el que se dan los puertos, Ahora el siguiente reto es la QH que espero poder coger con un punto más de forma.

Clasificación y fotos

Para los interesados en las clasificaciones, aquí os dejo las clasificaciones finales del Soplao de Carretera 2012.

Y también un slide de fotografías, gracias a Fonso, Luis, Aitor, y otros fotógrafos que me las han pasado. También a Quieromisfotos.com que hicieron tres tomas en Piedrasluengas que guardaré para el recuerdo.

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