Combate el viento encima de la bicicleta y resiste sus efectos

¿Qué ciclista que se precie no ha salido a pedalear en un día de viento? Sabemos que la meteorología adversa es enemigo fiel del deportista de exteriores, corredores, ciclistas, triatletas, etc. Pero hoy me centraré en un elemento especialmente molesto como es el viento en ciclismo.

Por su componente variable y cambiante el viento supone un desafío encima de la bicicleta, pero depende de quien nos hable del viento puede ser una bendición o una maldición: para algunos es un componente de entrenamiento y para otros un riesgo de accidente.

El viento como aliado

viento a favorrrrLo que si es cierto es que pedalear con viento en contra es bastante duro, tanto que una simple brisa en contra puede suponer hasta un 15% más de esfuerzo físico para mantener el ritmo, esto supone más fuerza, más pulsaciones y más fatiga acumulada. Visto desde el punto de vista de mejora y progreso en el entreno puede ser un punto a su favor, cada 5km por hora de viento en contra equivale aproximadamente a un 1% de desnivel positivo. Aunque esta relación no es directamente proporcional pues en la fórmula de la ecuación tendríamos que tener en cuenta factores como el gravitatorio, rozamiento y aerodinámica, pero el dato está bien conocerlo como aproximación.

El viento como enemigo

Ahora bien, además de ser un aliado en el entrenamiento, el viento puede ser un verdadero enemigo en la seguridad de la conducción de la bicicleta, en especial al tratarse de bicicletas ligeras, con ruedas de perfil o lenticulares, sin olvidarnos de bicicletas y ciclistas de talla grande (más de 1,80m de altura).

Podemos diferenciar entre varios tipos de viento, atendiendo a su orientación, fuerza y clase:

  • Orientación: Frontal, lateral, fronto-lateral, cola
  • Fuerza: Brisa, viento moderado, vendaval, …
  • Clase: Continuo, ráfagas

Cuando montemos en bicicleta y nos encontremos en una situación de vientos fuertes podemos tomar una serie de medidas para minimizar el riesgo de accidente, más allá de detener la marcha hasta que aminore el mismo. Estas medidas son diferentes en función del tipo y orientación del viento, con independencia de la fuerza del mismo.

Vientos frontales

Contrarelojista atenuando el vientoSon los vientos más molestos a nivel de esfuerzo, pero quizás los menos problemáticos a nivel de estabilidad pues al minorar la marcha, también se reducen algunos problemas inherentes de la práctica del ciclismo.

Para atenuar el efecto del viento frontal, el ciclista deberá adoptar una posición denominada “acople” en la bicicleta, realizando algunas adaptaciones en su postura: Aproximar las manos al centro del manillar, disponer los brazos en ángulo de 90º para reducir la elevación de espalda consiguiendo mejorar la aerodinámica de la marcha mientras, orienta las rodillas ligeramente hacia el interior aproximando las rótulas al cuadro intentando hacerse lo más “fino” posible. De este modo el viento reducirá su carga negativa al haber reducido el coeficiente de aerodinámica del conjunto ciclista-bicicleta.

Al circular en un grupo de ciclistas, es especialmente útil la posibilidad de circular dando relevos para minimizar el desgaste del viento pasando a la parte trasera los ciclistas menos experimentados o más fatigados por el esfuerzo.

Vientos laterales

Para mi gusto son los vientos más molestos, porque son los que realmente ponen en riesgo al ciclista de forma directa. Los vientos laterales tienen como componente negativo que inducen a un cambio de dirección que obliga al ciclista a efectuar continuas correcciones para evitar un posible accidente.

No son vientos especialmente duros de contrarrestar en avance pero si que obligan a un trabajo de brazos y espalda realmente importante. Este tipo de viento, es especialmente molesto al conducir bicicletas con ruedas de perfil o lenticulares como la de la foto anterior.

Para combatir este tipo de vientos es importante al igual que en los frontales, optimizar la postura para favorecer que la aerodinámica nos ayude a vencer la fuerza lateral, para ello, adoptaremos una posición similar a la que tomábamos en los vientos frontales a excepción de las manos, que deberán colocarse en una posición más abierta, más cerca de las manetas de cambio y frenos. Esto permitirá realizar las siguientes operaciones de forma más cómoda:

  • Cambiar de marcha para adaptar la resistencia al terreno.
  • Frenar en caso de cambio de dirección indeseado o de emergencia.
  • Manejar con mayor estabilidad y firmeza el mando de la bicicleta.

Es especialmente importante prestar atención a este tipo de vientos cuando se circula en grupos de ciclistas pues el desplazamiento de uno de ellos puede originar un accidente inesperado al golpear a un compañero.

Vientos fronto-laterales

Como podemos imaginarnos, este tipo de vientos es la combinación de los dos anteriores, cuentan con las desventajas de ambos pero en la mayoría de las ocasiones es fácil de controlar y de combatir sobre todo al circular en grupo, aun así, no hemos de despreciar la dureza y peligrosidad de esta modalidad de viento sobre todo al ser racheado o a ráfagas.

Los vientos fronto-laterales son especialmente molestos en zonas con gran tráfico al convertirse en racheado por el efecto de los vehículos que adelantan a los ciclistas.