XXIII Marcha Cicloturista Sprint Camargo

El domingo 26 de Mayo se celebró la vigesimotercera edición de la Marcha Cicloturista Sprint Camargo que como años anteriores, comenzaría a las 8:30 de la mañana desde el Pabellón Polideportivo Pedro Velarde de Muriedas. En esta ocasión, más de 130 aficionados se dieron cita para disfrutar de una soleada mañana y con una importante subida por delante.

Comenzamos la mañana a 8ºC, hacía fresco pero estábamos decididos a pasar una buena mañana de pedales en la XXIII Marcha Cicloturista Sprint Camargo. Formamos una grupeta de cuatro, Angel (104), Alberto (116), Nacho (115) y yo (123). La verdad es que todo pintaba para pasarlo bien y así fue.

Grupo en la Marcha Cicloturista Sprint Camargo 2013

Los primeros 40 kilómetros eran neutralizados por el Club Cicloturista Sprint Camargo y se rodó a ritmo tranquilo y cómodo, ideal para no desgastarse en exceso. Nos quedaba por delante la subida al Caracol por Merilla. Un tramo de 22 kilómetros con rampas bastante duras de hasta el 15% de desnivel y un firme irregular.

Hoy no me debí de quitar la empanada hasta llegar a meta… pues estuve toda la ruta pensando en la edición de la marcha del año anterior, en la que reagruparon a todo el pelotón en el cruce de Merilla. Luego me enteré (Gracias a un miembro del Club Cicloturista Sprint Camargo) que este año el tramo libre empezaría en Miera (8 kilómetros antes) y mi paso relajado por Linto y Ajanedo me dejaría como regalo una empanada soberbia. A cambio, aproveché la bajada hasta el cruce para tranquilamente comer un poco y beber algo de agua.

Una vez aclarado el punto y viendo que mis “compis” habían tomado cerca de 1km de ventaja, me puse manos a la obra y venga a dar pedales. A los pocos minutos ví a Angel que negociaba las primeras duras rampas. Con buen ritmo llegué a su lado y ya aprovecharía para subir con el hasta la cima del Caracol.

La subida de Merilla es una subida divertida, preciosa pero proporcionalmente dura. Firme en deficiente estado y unos muros del 15% que obligan a ponerse de pie en repetidas ocasiones. El frío había pasado a mejor vida y el sol nos acompañó durante toda la subida. Desde el cruce de Merilla son en total 15km de ascensión con algún descanso que más que ayudar, convierten el trazado en un auténtico rompepiernas con contínuos cambios de ritmo.

El plato pequeño era obligado en cuanto el terreno se tornaba empinado pero en cuanto aflojaba el plato grande pedía paso y tenías que estar muy atento para no quedarte atrás.

Los últimos 3 kilómetros del puerto como siempre ocurre, se pegan bastante a las ruedas, no bajan del 9% hasta 200 metros del final y después de 12km se hacen duros y largos. Llegando arriba nos echamos un pequeño sprint Angel y yo, que se llevó con total merecimiento pues había subido a su rueda prácticamente todo el puerto y al fin y al cabo trabajó un montón.

Mi satisfacción fue total, al final conseguí llegar a la cima con cinco minutos de ventaja respecto al año anterior así que contento, muy contento. Ya en la cima encontramos a Nacho y Alberto que habían llegado unos instantes antes y los cuatro juntos comenzamos el descenso hacia el avituallamiento de Selaya.

Ya reagrupados, me separé de la marcha para hacer una variante y subir un par de altos más para completar el día así que en total 116km en 4h30m y muy contento por las sensaciones de cara al Soplao de Carretera.

Solamente agradecer al Club Cicloturista Sprint Camargo la buena mañana que nos han ofrecido, dejando como siempre el listón muy alto de las marchas. El año que viene, volveré.