Los 10000 del soplao de carretera, otro infierno más.

Disfrutar de un hobbie con el que matas horas y horas es una de las recompensas de esta corta vida, pero disfrutarlo bien acompañado es sin duda 10 veces mejor. Los 10000 del soplao de carretera de hoy no ha sido una marcha cicloturista sin más, ha sido La Marcha por lo bien que lo hemos pasado, por lo bien que hemos rodado, apretado, sufrido y todo lo que hemos ganado de forma incuantificable.

Las clasificaciones

Agradecimientos por los 10000 del soplao

Narrar de una forma resumida todo lo que me ha ocurrido hoy, es difícil, por ello espero me disculpe si alguien falta en este artículo pero no es mi intención quitar méritos a nadie, sino más bien todo lo contrario.

Lo primero es hacer justicia con todos los implicados, por ello, agradecer a los compañeros Nacho (Que ha llegado en el TOP TEN), Jose, Kike, Fonso y Gabi la compañía. A los amiguetes que siempre te encuentras en las marchas (Goyo, Merche, Manu Expósito,…), a los “supporter” como Juan Carlos Negrete y su familia, Alberto de Maestre, Paulino de Tribike, Pedro Tezanos, Victor Rumayor, Gonzalo Montoya, que animaban a cada encontronazo. Y como no, a mi familia y a mi mujer, que sufren tanto o más que yo cuando llegan estos días y en los que los preceden con tanta preparación y entrenamiento. Y como no, agradecer a todos los integrantes del grupo de Facebook Cicloturistas Cantabria sus continuados ánimos.

Una muesca más en la culata…

…y van tres, tres soplaos de carretera consecutivos, tres aventuras diferentes. El año pasado disfruté y sufrí a partes iguales. En 2013 he disfrutado a raudales y sufrido lo justo. Quizás todo un invierno de preparación, unas largas sesiones de rodillo, o igual los 7000km de goma quemada desde enero han hecho que la edición 2013 del soplao haya sido no un paseo militar pero si un paseo entre amigos, disfrutando cada una de las subidas y sufriendo un poco de vez en cuando.

Este año conseguí llegar a las 7:15h a la línea de salida y pude partir bien colocado entre los 100 primeros participantes. Tenía cerca a Goyo y a Manu Pupas que partiría desde el cajón del top100 como nuestro compi Nacho.

10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1…

A las 8 de la mañana dan la salida, los 10000 del soplao de carretera 2013 se pone en marcha. Como otras veces, los primeros kilómetros son neutralizados, aun así, se sale rápido a casi 40kmh de media. Al paso de nuevo por Cabezón se lanza la marcha y allí cada cual se pone donde le toca. En los primeros compases aguanto bien al ser una zona llana, sigo en el pelotón de cabeza entre los 100 o 200 primeros, pero toca subir a la Hayuela y empiezo a notar que no he calentado todavía, el corazón responde perfectamente pero a las piernas les falta garra. Lo primero que me viene en mente es (si sigo así en Puentenansa evito sufrimiento y me vuelvo por Carmona). Lo cierto es que las sensaciones durarían poco, al hacer la primera hora las sensaciones eran diferentes, ya en la costa pasamos Comillas y San Vicente donde poco antes de llegar encuentro a Jose, Fonso y Kike. Nos dirigimos a Pechón y seguimos de cerca al grupo de cabeza, el ritmo es de 35kmh y alegría al cuerpo… Así no aguanto ni 150 kilómetros pero hay que intentarlo…

Primera liada en los 10000 del soplao de carretera

Acabamos de pasar Pechón y la organización nos gasta una broma de mal gusto, nos hace echar pie a tierra para pasar el control de dorsales por una manta tan pequeña que no da la medida ni para alfombrilla de baño. Al salir de la alfombrilla el que llevo delante se queda enganchado y le embisto, descalo y pie a tierra, los compis cogen carrerilla y tardaría casi media hora en alcanzarles nuevamente justo antes de subir Bielva. Ya reagrupados comenzamos la ascensión, vamos a buen ritmo, seguimos teniendo a la vista a la cabeza de carrera aunque suben como motos. Terminando de subir vemos a PedroT, Aitor Martín y a varios colegas más de afición. Bajamos de Bielva a Celis, la bajada es peligrosa, sombría, húmeda y con alguna boñiga de vaca. Llegamos abajo sanos y salvos y continuamos en una grupeta tranquila hasta llegar a Puentenansa donde pararíamos a coger agua y salir por piernas.

El interminable Piedrasluengas, el coloso del soplao de carretera

Es “el puerto” que te pone en tu sitio, un titan de 39 kilómetros y 1350 metros de desnivel acumulado. Salgo del avituallamiento donde todavía están Jose, Fonso y Kike. Me adelanto un poco para ir comiendo una barrita tranquilamente. De la que subo me encuentro con un miembro del CC.Alberto Fernández de Aguilar que conoce a Goyo, colega de batallitas profesionales. Vamos charlando tranquilamente hasta alcanzar a otro chico del Sprint de Camargo al que también le damos algo de conversación.

Un poco antes de llegar a Santotís llegan a mi vera los tres mosqueteros y traen como buena compañía a un navarrico que va a hacer la de 315 y nos sube en volandas hasta la cima del puerto.

Pasando la Cohilla, llegamos a La Laguna donde Juancar y su padre están apostados con sendos bidones de repuesto para abastecer a este pobre mendigo del asfalto, con tan mala suerte que el primero de los bidones cae al suelo, y digo con tan mala suerte, porque llevaba adheridos unos geles de glucosa que se malograron y se vertieron. Esto origino una pequeña hecatombe dulce en mi subida al puerto y estuve chupando todo lo que había tocado, el bidón, la bolsa de los geles, el GPS, mis propios dedos, los guantes… ¡¡que guarrada!!

Vamos que nos vamos, subimos en 1h33m (Genial!) y en el avituallamiento paramos a recargar depósitos y a ponernos abrigo. Nos informan de que Gabi ha tenido incidente de carrera, ha pinchado, ha roto cadena y no le funciona el DRS, aun así luego nos informan de que habiendo pasado por Boxes de Paulino pudo salvar la situación, aunque el Safety Car le hizo quedar en la cola de pelotón.

Bajada hasta La Hermida

Después de subir la cota más alta, tocaba el retorno, cubierta más de la mitad de la distancia nos quedaban las tres colladas pero primero deberíamos afrontar el que para mi es el tramo más incordio de todos, la bajada a La Hermida. Una carretera sinuosa con mal firme y siempre húmeda por agua o abono de vaca. Antes de emprender el descenso, acordamos que si encontramos una grupeta nos amoldaríamos al ritmo e intentaríamos bajar entero reservando energías.

Yo no soy un bajador en potencia así que al principio me cuesta seguir un poco el ritmo, me despego 50-60 metros como distancia de frenado segura pues con las nuevas ruedas no estoy todavía muy fino. Algo debió de cambiar en la grupeta pues llegó un momento en el que el ritmo era bastante tranquilo, demasiado así que a mitad de puerto me puse y di un relevo al primero que ya iba fatigado. Es fácil comprobar que en estos casos, los relevos se convierten en una subida pues las pulsaciones no bajaban del 70% y solamente oía ruidos de trinquetes detrás de mí.

Llegamos a Ojedo y cogimos el rebufo a un coche de la organización que se prestó a quitarnos el aire en contra, molestísimo, que nos hubiera hecho perder 5 minutos tranquilamente y lo que es peor, una gran cantidad de energía que luego necesitaríamos. Al terminar la bajada, llegando al pueblo de La Hermida me encontraría con mi mujer que me haría el favor de quedarse con algo de ropa sobrante que llevaba y que me molestaría más que otra cosa hasta la llegada a Cabezón.

Las tres colladas del soplao de carretera

Comienzo la subida hacia el avituallamiento de Linares, donde estarían esperando Fonso, Jose y Kike. Tomamos algo de material de repuesto (bollos, fruta, agua…) y continuamos la subida. Me encuentro cómodo, el desarrollo ya lo tenía controlado y sin utilizar todos los piñones iba bastante fresco con una cadencia alegre. Cada poco miraba a ver si seguía el resto del grupo unido. Queríamos llegar todos juntos pues nos habíamos currado una buena mañana. Hoz se me pasa como si nada (41 minutos), el final es largo pero en esta ocasión lo disfruto bastante.

La bajada hacia la siguiente collada la realizaríamos entre una densa neblina pero bajamos rápido, rapidísimo, tan solo 10 minutos y ya estábamos de nuevo empujando hacia arriba… Ozalba que coronamos en 23 minutos y otra bajada de nuevo, rapidísima hacia Puentenansa de 8 minutos. Cada vez bajo más confiado, más seguro, la bici responde y las roval ruedan como la seda.

En Puentenansa tomamos ya camino hacia Cabezón de la Sal. Nos quedaría tan solo una hora, una sola hora. Tardaríamos 32 minutos en subir los casi 9 kilómetros de la Collada de Carmona. Comenzamos bien, a buen ritmo pero Jose me dice “Fonso y Kike se están quedando…” hay que levantar el pie, no puede subir nadie solo y menos el último puerto. A partir de ese cambio de ritmo, se me adormece la pelvis entera, no la siento, intento mover las piernas pero me cuesta muchísimo. Intento ponerme de pie y es una sensación extraña. No son calambres, no son tirones ni músculos sobrecargados, es una anestesia la que me tiene sodomizado. Aprovecho para tomar un gel y ganar algo de fuerza que contrareste el problema, parece que algo de efecto surte pues aunque con un esfuerzo que no contaba consigo llegar a la cima de la collada.

La llegada a meta, fulgurante…

Ya en la bajada mientras el resto se adelanta un poco, intento ponerme de pie para despertar del letargo la cintura y todo lo que ello conlleva. Parece que funciona aunque los latigazos del cuello van haciendo aparición desde la Cohilla y también reclaman su protagonismo. Venga, estamos bajando y es todo ya terreno favorable. En Sopeña enlazo de nuevo con el grupo y nos marcamos desde el alto de Carmona hasta la meta una media de 44.3kmh a 132 pulsaciones por minuto ¡¡Tremendo!!

Entramos los cuatro en meta y nos hacen una foto para el recuerdo, es esta foto:

Entrada en meta de los 10000 del soplao de carretera

Y el día dio para todo esto y algunas cosas más que seguro no están aquí relatadas, pero sin duda espero que salgan en los encuentros con los colegas de pelea.

¡Un saludo a todos y el año que viene más! Ahora a por la QH2013!