XX Marcha Pedro Delgado – Homenaje a Oscar Freire

El domingo 18 de agosto de 2013 tuvo lugar la 20ª edición de la marcha Pedro Delgado en Segovia, como este año no coincidió en el fin de semana de mi cumpleaños me decidí a inscribirme para participar y dicho sea de paso, disfrutar de un fin de semana castellano donde los haya.

Todos los años la marcha se celebra en homenaje a algún personaje del ciclismo, generalmente retirados de la competición para que puedan participar también en la mencionada prueba. En este caso 2013 es el año de Oscar Freire, que además coincide que es paisano.

Perfil y datos de la marcha Pedro Delgado

La prueba consta de un recorrido por la sierra de 168 kilómetros de distancia con cuatro puertos (Navacerrada, Morcuera, Canencia y Navafría). El total de ascenso acumulado es de 3200 metros y los cuatro puertos se concentran en los primeros 130 kilómetros, luego hay unos 45 kilómetros antes de la llegada a meta que pueden hacerse muy largos.

Consultar Clasificacion de la Marcha Pedro Delgado 2013

Y casi suena el despertador…

5.45am no le doy tiempo a despertar a nadie, lo apago ipso-facto y me dirijo a la ducha, hay que desperezarse antes de desayunar. El Desayuno que Don Cándido nos había preparado era ideal para la ocasión, desayuno buffet continental y auto-servicio. Si me descuido no llego a la salida.

desayuno en la marcha pedro delgado

Vuelvo a la habitación para terminar de prepararme, calzarme, ponerme el casco y salir a la búsqueda de Marcos e ir juntos a la Salida. Una vez que llegamos a los pies del acueducto, ya hay unos 200 ciclistas detrás de la cinta esperando a que den la señal.

Fran y Marcos en la salida de la marcha pedro delgado 2013

Marcos me ofreció su rueda y la tomé hasta La Granja, durante la salida se rodó rápido, el inicio es un cuestón del copón y subíamos bastante ligeros para llegar a una zona medio llana pero con muchas glorietas, acelerones, paradas hasta que al llegar a La Granja de San Ildefonso tenía entre Marcos y mi posición a dos o tres corredores, a uno de ellos se le enganchó la cadena al cambiar a plato pequeño y casi me lo como, tuve que maniobrar rápido y desviar la trayectoria en un tramo ligeramente ascendente. Mis cualidades no se pueden equiparar a las de mi gregario y desde ese momento supe que la rueda se distanciaría hasta el final de la prueba. Hice un intento de recuperarla aprovechando otras ruedas que iban rápido pero no tuve suerte, más bien, no tuve piernas y me tuve que adaptar a un ritmo más “del montón” para comenzar la subida a Navacerrada.

Navaencerrona, ¡¡¡la que me espera!!!

Primer puerto y ya tenía un primer acontecimiento de marcha, pronto vendría el segundo a modo de molestias intestinales, repitiendo los síntomas del día anterior, algo me había hecho la pascua y estaba decidido a darme la carrera. Meto todo -hasta miedo con el rugir de mis tripas- y pongo ritmo de supervivencia hasta llegar a la cima a 1850m que se me hace eterna. Para compensar un buen tramo de falso llano seguido de una rapidísima bajada hasta Rascafría, la carretera con curvas sinuosas, algún bache fuerte en el asfalto y muy botoso, como todas las bajadas.

La Tortuera

Una vez acabado el descenso tendríamos un rato de llano para enlazar con el puerto de La Morcuera, una tortura de 11km de longitud y otros 1800 metros de altitud. Alternando tramos entre el 7 u 8% continuamente y sin apenas sombras donde cobijarse del amenazante sol. Llegados a este punto, parece que las molestias no han remitido completamente pero al menos no me hacen sufrir tanto como en el puerto anterior. Llego a la cima y sabiendo que he perdido mucho tiempo en Navacerrada soy consciente de que no voy a parar salvo avería o fuerza mayor. Me dan un botellín de agua sobre la marcha que uso para rellenar uno de los bidones que estaba vacío. Abro un gel, me lo tomo con un poco de agua y a bajar a toda pastilla hasta Miraflores de la Sierra.

Y con Cadencia…

…me encuentro a mitad de la marcha Pedro Delgado subiendo a Canencia y su bienvenida al 17% de rampa. Quito plato y para arriba. Un primer kilómetro muy duro, seguido de tres cómodos y para terminar otros tres al  7 y 8% de desnivel que se hacen duros, ya llevamos muchos kilómetros en las piernas. Termino en el mismo grupo que en Navacerrada y comenzamos el descenso, bonito, rápido pero muy peligroso hacia Lozoya. Aquí fueron fundamentales los relevos, entré a 5 o 6 y eso que éramos unos 20 en la grupeta pero no todo el mundo podía o quería hacer frente al ventarrón.

¡Ya casi lo tengo!

Navafría era el penúltimo obstáculo que me separaba de la gloria, del descanso, de la satisfacción de terminar. Un puerto que se me antojaba temible y durísimo pero que con un par de geles se me hizo la mar de asequible y bonito, preciosa subida entre pinares. Sigo en el grupo aunque a cierta distancia alternando unas ruedas y otras. Llego a la cima, llevo los bidones bastante llenos y opto por seguir sin detenerme, quedan 55 kilómetros para cruzar la meta.

Los malditos falsos-llanos

Que durarían 45 kilómetros antes de meta, alternando largas rampas con algunas bajadas muy rápidas donde mantenerse en el grupo era una pura supervivencia… Los bidones empezaban a estar semi-vacíos y en lugar de agua, parecía té. Los 36ºC que teníamos calentaba mucho, el maillot gris se tornó blanco del sudor y las sales, no dejábamos de apretar porque la meta está cerca. Llegamos a Collado Hermoso y lo pasamos como si nada, no me enteré nada más por el cartel, el grupo rodaba bien. Echamos mano a otras tantas grupetas antes de llegar a Torrecaballeros y formamos un pelotón de unos 100 corredores, entre los que iban un par de féminas que volaban!

La llegada a La Granja de San Ildefonso, fue duro, los repechos y el alto ritmo en el llano desgastaban mis fuerzas y entrar al relevo era un acto de heroicidad más que algo de caballeros. Superamos la última rampa, la que nos dejaría Segovia a la vista y nos daría el acceso a la meta. Nos ponemos nerviosos, empiezan los errores en las glorietas, los demarrajes, los derrapajes, el carbonear de las ruedas en el asfalto. Sería irónico un pinchazo a 2km de meta, hubiera sido fatídico. Últimas curvas, llegamos a la Avenida, veo el arco pero me lo tomo ya con más tranquilidad, entro sobre las mantas de control, suena el pitido y mi mujer me hace una fotografía en plena línea de meta.

llegada y diploma de la marcha pedro delgado

Al final, llegué, terminé pese a que pensé que quizás debiera abandonar en Navacerrada, pero friamente continué y no me pudo salir mejor, 5h36m y en el papelito pone “Perico de Oro”. Otra muesca más para esta gran afición!

Como recuerdo, esta foto de mi compi Marcos Menocal en la que entró junto a Oscar Freire en meta.

oscar freire y marcos menocal en la marcha pedro delgado

Y también un especial saludo a Markus que compartió con Rosa y conmigo el momento de la comida y recogida de diplomas.

markus-lq